
UNA REVISIóN SISTEMáTICA DE LA LITERATURA SOBRE “INCLUSIóN EDUCATIVA”
Roque Espinoza Diego Fernando, Instituto Tecnológico de Iztapalapa III. X Hernández Andrea Leticia, Universidad Autónoma de Tamaulipas. Asesor: Dr. Aarón González Palacios, Universidad de Guadalajara
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Desde hace más de 20 años en la conferencia mundial sobre la educación y necesidades educativas en Salamanca (España) se habló de la necesidad de que todos los niños sin importar su condición, raza, sexo, religión o necesidades educativas particulares tengan acceso a las mismas oportunidades educativas que el resto de los niños de su edad (UNESCO, 1994). Es así, que cuando se habla de Educación Inclusiva, se habla también de la búsqueda permanente de formas adecuadas de responder a la diversidad de estudiantes, estas diferencias entre las necesidades educativas de cada uno han traído consigo diferentes significados conceptuales que, a su vez, influencian las prácticas pedagógicas de los docentes.
Cuando se habla de educación inclusiva las personas generan una imagen a la cual a su vez le asignan un significado y a ese significado se le asigna una imagen (Maritrini, 2017). El conocimiento que elabore la sociedad sobre la educación inclusiva va a determinar la imagen y la manera de relacionarse con esta. En el contexto educativo, es imprescindible conocer las representaciones sociales de la educación inclusiva, pues de ellas se derivan actitudes, creencias y prácticas pedagógicas que permitirán responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de actividades que reduzcan la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. En este sentido, la escuela se convierte en la herramienta fundamental para el fomento de la inclusión, eliminando la repetición de las jerarquías que excluyen a las diferencias.
METODOLOGÍA
Este estudio es una revisión sistemática de la literatura, que intenta seguir la declaración PRISMA para revisiones sistemáticas y metaanálisis. El método considera los siguientes elementos: protocolo y registro, criterios de elegibilidad, fuentes de información, búsqueda, selección de los estudios, entre otros.
La búsqueda y selección se redujo a publicaciones realizadas en los últimos cinco años, desde el año 2017 hasta el año en curso. Se seleccionaron trabajos de investigación *básica* como encuestas, experimentos, observaciones naturalistas excluyendo reportes, ensayos, reflexiones filosóficas y trabajos de tipo reflexivo.
CONCLUSIONES
Después de analizar e interpretar algunos hallazgos dejados a lo largo del tiempo, los resultados obtenidos han sido los siguientes:
En algunas disciplinas específicas (como la música) los docentes no cuentan con estrategias didácticas para incluir a todo tipo de estudiantes.
En general la mayoría de los docentes tienen opiniones positivas hacia la educación inclusiva, pero consideran que la formación durante los estudios superiores no siempre es la mejor o la más adecuada para poder responder propiamente a la diversidad de estudiantes en el aula.
Se ha investigado más en cuanto a las estrategias didácticas para generar una práctica pedagógica inclusiva que para conocer los conceptos que los docentes poseen acerca de la inclusión educativa, y se evidencia que existe una relación estrecha entre la diversidad de conceptos emergentes y la práctica docente en el aula. Podría decirse que mientras más amplio es el concepto, es más fácil que el docente sea capaz de reconocer la inclusividad más allá de la educación especial.
Algunos trabajos sugieren que la inclusión educativa se puede entender como la integración al PEA de diversos grupos humanos con diferencias en cuanto a aspectos étnicos, raciales, culturales, de género y preferencias sexuales, pero principalmente a aquellos con necesidades educativas especiales debido a algún tipo de discapacidad (física, psíquica o sensorial).
Los docentes siguen considerando que la educación inclusiva hace referencia únicamente a los estudiantes con necesidades educativas específicas, o discapacidades ya que consideran que esta diferencia en las capacidades cognitivas o motrices representan un déficit o una limitante en términos de aprendizaje. Para los docentes, los niños con discapacidad representan un reto para el cual la mayoría no se siente preparado.
Aunque la mayoría de los docentes presenta una actitud positiva hacia la educación inclusiva, la capacidad de estos de brindar una educación de calidad y pertinente a todos los estudiantes sin hacer diferencia alguna en cuanto a sus capacidades, origen étnico, raza, sexo, etc., aún es limitada, pues todavía queda un largo camino por recorrer para aceptar a la diferencia como una característica humana y no como un problema dentro de las aulas escolares.
En este sentido, la importancia de construir (o reconstruir) un concepto más amplio de educación inclusiva es imprescindible. Se debe replantear un concepto que permita exponer las necesidades presentes en el momento socio-histórico de la actualidad y reconocer que la inclusión educativa abarca más aspectos además de la educación especial.